La conversión de energía solar en energía eléctrica puede lograrse fundamentalmente por medio de dos procedimientos totalmente distintos entre sí, tanto por su tecnología como por su campo de aplicación
El primero de ellos se basa en el efecto fotovoltaico, cuyos fundamentos teóricos están en la Física Cuántica y que, como su nombre intenta sugerir, se trata de un fenómeno por el que los fotones, incidiendo sobre determinados materiales y en condiciones apropiadas, pueden generar una diferencia de potencial o voltaje susceptible de mantener una corriente eléctrica, la cual puede ser recogida y aprovechada.
La segunda forma de producir electricidad a partir de la energía solar se basa en un proceso termodinámico y consiste en la utilización de generadores eléctricos de tecnología convencional, similares a los usados en una central térmica o una central nuclear, con la diferencia de que la energía térmica necesaria para impulsar al fluido a través de los álabes de la turbina que mueve el generador es producida a su vez por la energía solar, recogida y concentrada convenientemente a fin de poder alcanzar las altas temperaturas que el proceso requiere.
Se comprende que este segundo procedimiento, por su mayor complejidad tecnológica, no es apropiado para su realización a pequeña escala, requiriendo inversiones considerables y la construcción de plantas solares extensas.
Si bien es verdad que, debido a la tremenda inercia que provoca el hábito adquirido del uso de tecnologías energéticas hasta ahora dominantes, por una parte, y quizás a fuertes intereses macroeconómicos por otra, todavía pasará algún tiempo hasta que la energía solar se abra camino por sí misma de forma definitiva, podemos afirmar con seguridad que antes de concluir la primera mitad del siglo, si la sociedad es suficientemente sensata, la energía solar será la primera fuente de abastecimiento energético.
Las instalaciones solares fotovoltaicas conectadas a red tienen el objetivo de producir energía eléctrica para inyectarla a la red y ser vendida a las compañías eléctricas. Se trata de una inversión de futuro, garantizada por ley, que se amortiza rápidamente pasando a obtener importantes beneficios en corto espacio de tiempo.
La energía solar fotovoltaica venta a red es hoy en día un negocio de coste mínimo sin apenas riesgo ya que, la mayoría de las entidades bancarias ofertan financiaciones para este tipo de negocios e iniciativas.
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